Sistema Preventivo

La pedagogía de Don Bosco es la del Buen Pastor, que sale en búsqueda de la oveja perdida porque la ama incondicionalmente. Y esto nos lleva a una frase que guía nuestra forma de educar: “Basta que sean jóvenes para amarlos”.

Su método de enseñanza y acompañamiento parte de una síntesis original y personal de humanismo y fe cristiana que sintetiza en la frase “Buen cristiano y honesto ciudadano”.

¿Qué es ser un Buen Cristiano?

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Don Bosco tenía la convicción profunda de que la salvación o perdición eterna de un hombre depende del uso que haga del tiempo en su juventud. Es el período de tiempo en el que es ser humano sienta las bases de cómo va a ser de adulto y también es el momento en el que “el árbol está tierno y se le puede poner la guía que lo enderece”. Lograr esto dentro de un marco de cristianismo marca un escenario más que favorable para llegar a este Buen Cristiano que tanto promovía Don Bosco.

 

¿Qué es ser un Honesto Ciudadano?

La sociedad de aquel entonces, y la de estos tiempos también, no ayudaba a mejorar a los jóvenes sin trabajo, sin familia y perdidos en la ciudad. Pero ellos tampoco ayudarían a mejorar la sociedad si seguían en esa situación. Por eso Don Bosco advertía insistentemente que “hay que cuidar la juventud, si quieren salvar la sociedad”.

Los Principios educativos: RAZÓN, RELIGIÓN Y AMOR.

Estos principios deben ser tomados en conjunto, trabajando muy unidos.

  1. Razón: Don Bosco pide al educador una actitud razonable y persuasiva. Esta razón es la que se opone a toda actitud y comportamiento autoritario que pueda nacer del educador que se siente superior, o que cree tener la verdad, o que tiene miedo de perder la autoridad, por ejemplo. La razón hace comprensible y partícipe al joven de todas sus decisiones, correcciones y caminos que quieren recorrer.
  2. Religión: La acción educativa se identifica plenamente con la actividad salvadora y santificadora de la iglesia. Los valores cristianos son necesarios en este mundo, sin olvidar la tolerancia y el respeto hacia todas las creencias religiosas. Los educadores deben ser signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes.
  3. Amor: El término usado por Don Bosco, “amorevolezza”, tiene una traducción difícil al español, pero se podría sintetizar como “el alma del Sistema Educativo”. La relación que hace posible la labor educativa no es la autoridad como fuerza impositiva, sino el afecto y la amistad.
    De los 3 principios nace un conjunto orgánico y articulado de iniciativas, intervenciones y medios dirigidos a promover el desarrollo del joven al que se involucra en la obra de la propia maduración humana y cristiana con el método de la persuasión y el corazón. Este sistema descansa en la razón, en la religión y en el amor del educador. No puede existir un pilar sin el otro en este método pedagógico y de contención.